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ENTREVISTA A LUIS EDUARDO AUTE REALIZADA POR LA PERIODISTA MARGA MARRERO

Tenerife 30 de marzo de 2008

Una copa de vino en una mano y un cigarro en la otra. Luis Eduardo Aute (Manila 13-9-43) recibe con tranquilidad en su pequeño camerino del orotavense auditorio Teobaldo Power a toda suerte de invitados a menos de una hora su último concierto en la Isla. Pasan dos minutos de las ocho de la tarde del viernes y rodeado de la gran humareda de su tabaco, el cantautor, pintor, escultor, director de cine y poeta dedica primero toda su atención a atender a una seguidora incondicional con la que departe brevemente hasta que llega un conocido músico tinerfeño para saludarlo. Son las ocho y cuarto y ya es la hora de la entrevista.

Ataviado con una sencilla camisa negra y pantalones vaqueros, el autor de “Al alba” asegura que todavía hoy sigue sintiendo un cosquilleo en el estómago al subir al escenario, “igual que la primera vez que actué hace más de cuarenta años”. Siempre analizando todas las cuestiones desde dos puntos de vista antagónicos, Aute se muestra algo pesimista con el presente y el futuro del universo creativo, en el que “ya poco me sorprende”.

  • ¿Qué le queda a Luis Eduardo Aute por hacer después de más de cuarenta años inmerso en todas las facetas del mundo artístico?
  • Hacerlo bien, hacer lo que sea, pero mejor. A día de hoy tengo cantidad de proyectos como seguir con la pintura, publicar un libro de poemas e incluso tengo la intención de rodar una película una comedia musical, que parece que puede llevarse a cabo.
  • ¿Después de tanto trabajo y de reconocimientos a su obra, por qué siempre ese inconformismo al mirar atrás?
  • Porque siempre hay que hacer lo que uno pueda, en todas las facetas, en el amor y el trabajo. La vida es un constante aprendizaje, si no sería un aburrimiento. Yo siempre ando en algún proyecto, si estoy sin hacer nada me vuelvo loco. […]
  • ¿Cree que en España se vive un momento de baja creatividad??
  • En España y en todas partes. Hay una gran falta de imaginación, desde hace años no he encontrado nada que me sorprenda mucho. Todo lo que se hace es sobre otra cosa ya inventada, sin embargo, en el campo de la tecnología todos los días aparecen aparatos inverosímiles; mientras que en el ámbito artístico no ha salido nada sorprendente desde hace tiempo, nada que abra un camino nuevo. Creo que el universo de la tecnología es más formativo y deformativo que creativo, ya que todo se puede hacer con las máquinas. Es una forma de creatividad más indirecta, mucho más mediatizada y con escasa imaginación.

EXPLORAR OTROS CAMINOS

  • Sin embargo, los avances tecnológicos pueden servir también para abrir nuevos formatos y hacer llegar el arte a nuevos horizontes. […]
  • No, conozco el camino, pero creo que lo que hace falta es tener ganas de salir de lo convenido. Con un poquito de alcohol y buen rollito, o de forma natural, hay que cambiar y encontrar algo diferente a lo previamente establecido.
  • ¿Cree que la generación de cantautores formada por usted mismo, Silvio Rodríguez o Pablo Milanés ha abierto de alguna manera el camino a los jóvenes músicos que ofrecen este tipo de música?
  • Supongo que algo habrá quedado de lo que hemos hecho todos estos años. Sé que hay muchos cantautores jóvenes que trabaja muy bien, que están haciendo música original y arriesgada, pero son desconocidos porque no encuentran una plataforma adecuada para exhibir sus canciones. Con el paso de los años los discos desaparecerán, la música vendrá por internet y todo serán tonos y politonos.
  • ¿Qué es lo mejor que le ha dado la música?
  • La posibilidad de haber conocido a gente que de otra forma no habría podido conocer, también me ha permitido viajar mucho y sobre todo, haber sido útil a mucha gente que en algún momento de sus vidas ha acudido a mis canciones para sentirse mejor. Hacer más llevaderos los momentos difíciles de personas anónimas con mis letras y sonidos es una de mis mayores satisfacciones.
  • ¿Pesa el paso de los años en Luis Eduardo Aute?
  • Unos días si, y otros también (risas).

Son las ocho y media y la entrevista acaba. […]